Hoy se sabe que la alimentación, el sueño, el ejercicio, el estrés y las relaciones importan. Todo eso ya se dice en todas partes. Lo que casi no se dice es que el genoma también importa, y que la expresión de los genes se modula.
Existe un mapa funcional de alrededor de 26,000 genes humanos y una capacidad creciente de intervenir en cómo se expresan, que es de lo que hablan los llamados sellos del envejecimiento. Esa es la pieza que casi ninguna clínica de bienestar toca, y es central en cómo se diseña un plan en BMC.
Conviene decir lo que esto no es. No se modifica su ADN ni se promete cambiar su genética. Se estudia qué variantes tiene usted y qué significan para su plan de alimentación, de suplementación y de terapias. Lo que se modula es la expresión, no el gen.